miércoles, 15 de junio de 2011

DEGUSTEMOS UN CACAO


Degustemos un cacao

Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

Lecciones del invierno

La ola invernal del segundo semestre de 2010 y el primero de 2011 deja enormes pérdidas a los diferentes sectores de la producción y sin techo a miles de familias colombianas, lo cual es un hecho que lamentamos y frente a quienes nos solidarizamos.

Sin embargo, de los grandes males también deben quedar lecciones para que hechos tan dolorosos como los que hemos visto no se vuelvan a repetir o por lo menos los efectos no sean tan devastadores como los actuales.

Entre los hechos que destacamos es que la naturaleza trata de recuperar lo que el hombre le arrebata. Una de las razones por las cuales se presentaron las inundaciones fue precisamente porque el ser humano en su afán por tener más tierra le fue quitando terreno a los espacios de agua que ahora se están recuperando.

Ligado a lo anterior está el tema de la infraestructura, visto desde varios puntos de vista; por un lado se encuentra el de la falta de dragas para tener bajo control las fuentes de agua y así evitar los desbordamientos que se han visto. Si los gobiernos que han pasado se hubieran preocupado por dragar los ríos y quebradas en su momento, muy seguramente la historia sería otra.

De igual manera la falta de un adecuado control a los jarillones para saber en qué estado se encontraban y cómo fueron construidos ocasionó que llegado el momento no aguantaran el impulso de las aguas y se rompieran, provocando las inundaciones; de allí otra lección a tener en cuenta.

Siguiendo con el tema de infraestructura está el de las vías que por culpa de las intensas lluvias colapsaron y dejaron incomunicados varios departamentos del país. En momentos en que Colombia habla de tratados de libre comercio y de poder exportar nuestros productos a esos nuevos mercados, hay que mirar cómo están las carreteras y las dificultades que tienen para poder llevar la mercancía a los puertos.

Este invierno permitió conocer el estado real de nuestra red de carreteras y ver que si no se hace algo con urgencia pero con soluciones de fondo, de nada van a servir los acuerdos comerciales porque con unos aguaceros fuertes, la producción se va a quedar en sus sitios de origen.

Aquí también es importante pensar en otros sistemas de transporte, diferente al de transporte terrestre, retomar temas como la navegabilidad para aprovechar los diferentes ríos que tiene el país, o el ferrocarril para recuperar las vías que existen y modernizar este medio que permitiría ahorros importantes y una mayor movilización de carga.

En este mismo escenario de infraestructura no podemos olvidar lo sucedido con varios puentes que también fueron arrasados por las corrientes, habría que pensar cómo se deben diseñar estas estructuras para que a futuro no sufran los rigores de las fuertes lluvias.

Adicionalmente está el tema del almacenamiento porque tampoco allí se cuenta con un adecuado sistema que permita sobrellevar temporadas prolongadas de fenómenos como el actual sin que se afecten la economía del país y en general el bolsillo de los colombianos.

Otro tópico a considerar es el sanitario ya que diferentes cultivos se ven afectados por la presencia de plagas y enfermedades que se incrementan y se favorecen con las lluvias, tal como sucede actualmente en el cacao con la Monilia.

Los productores deben ser más receptivos y seguir las recomendaciones de los técnicos para prepararse a eventos climáticos como el actual y así reducir las pérdidas y enfrentar de mejor manera las inclemencias del tiempo.

Estas son solo algunas lecciones que deja esta ola invernal, quizás hay más que usted conoce, lo importante es aprenderlas y ponerlas en práctica.

martes, 14 de junio de 2011

Comenzó La Ruta del Cacao Colombia en el canal El Gourmet

El uso del cacao y el chocolate en la cocina colombiana, así como su cultivo y los beneficios al consumirlo serán algunos de los temas que abordará el chocolatero mexicano José Ramón Castillo en la Ruta del Cacao Colombia que comenzó a emitirse en el canal El Gourmet.

Se trata de una serie de siete capítulos que serán emitidos todos los miércoles a las 8:00 de la noche, con repetición los viernes (10:30 de la noche) y sábados (9:00 de la noche) por ese canal internacional, en donde se resume el recorrido de 23 días que realizó el chocolatero mexicano por suelo colombiano.

“Empecé grabando la Ruta del Cacao en México, en mayo de 2010. Fue un proyecto muy ambicioso por parte de El Gourmet que tuvo tal éxito que a los seis meses, en diciembre, se grabó la Ruta del Cacao Ecuador. Este año se empezó a grabar la Ruta del Cacao Colombia. Tenía mucho gusto de hacerlo y sentí gran responsabilidad como extranjero de mostrar un buena cara del país, verán una Colombia, linda, feliz, limpia, que es súper segura y que tiene gran potencial en todo lo que es la producción”, afirmó José Ramón.

En los programas, grabados con el apoyo de Proexport Colombia, se podrá apreciar toda la utilización que tiene el cacao nacional en la cocina, así como el cambio de cultivos ilícitos por ese producto y se verán historias positivas.

“Quiero mucho al país y le tengo mucho respeto a Colombia, quiero enseñarles esa parte que tiene Colombia dentro del cacao porque es una oportunidad única porque tienen todo para ser una potencia cacaotera de aquí en unos cinco años: producen, consumen todo lo que producen, todavía exportan y están empezando a tener más hectáreas de campos de cacao, están perfectos en la mejor forma para poder generar más cacao y si se incentiva y se le enseña al colombiano los beneficios de consumo del cacao mucho mejor, teniendo en cuenta que la cobertura y el grano es muy buena”, afirmó el mexicano.

El chocolate tiene muchos beneficios, no es un detonante de dolor es un antioxidante por excelencia, un potencializador de energía, hace que la gente se sienta bien, baja los niveles de colesterol y según José Ramón es de gran ayuda “consumir coberturas con alto concentrado de cacao en la mañanas”.

Los televidentes podrán ver el recorrido por Bogotá, Pereira, Bucaramanga, San Vicente de Chucurí, Medellín, Barichara y Cartagena. El programa tiene  musicalización 100% colombiana y se mostrará el gran potencial gastronómico que tiene el país con el cacao.

“Se están haciendo muy bien las cosas, con fermentaciones perfectas, coberturas propias muy bien hechas, demostrando esa cultura de hacer bien las cosas, de los colombianos”, destacó José Ramón.

En la elaboración del programa participaron productores, clonadores e injertadores nacionales, entre otros, que darán a conocer el amor por chocolate y toda la utilización que tiene Colombia del cacao en la cocina. “Beber chocolate que es algo que yo no conocía”, contó José Ramón.

viernes, 13 de mayo de 2011

Degustemos Un Cacao

Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

La oportunidad con los TLC

Una vez más Colombia tiene entre los temas de interés, desde el punto de vista económico, los tratados de libre comercio (TLC), tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea.

En el primer caso porque parece que empieza a destrabarse el proceso para que pase a discusión en el congreso estadounidense y hasta se mira con optimismo la posibilidad de que sea aprobado este mismo año, lo cual es algo que el país espera hace bastante tiempo, después de muchas dilaciones por parte del Ejecutivo del país norteamericano.

Entre tanto, con Europa las cosas parecen marchar un poco mejor porque ya se firmó en abril pasado y entrará en vigor a mediados del 2012 luego de haber pasado su fase de verificación jurídica y ser rubricado por ambas partes.

Ahora lo que sigue es completar la traducción del texto a las 23 lenguas oficiales de la Unión, deberá firmarse y, además, recibir el visto bueno del Parlamento Europeo y el Congreso colombiano antes de que pueda aplicarse, aunque existe confianza en que esto se dará sin mayores contratiempos, según lo que ha dicho el Gobierno Nacional.

Estos acuerdos comerciales abrirán grandes posibilidades a los productos colombianos, tanto del sector agropecuario como de otros renglones de la producción, aunque también implica retos como el de la modernización para ser competitivos.

Entre los productos con grandes expectativas está el cacao que tiene, precisamente, en Europa y Estados Unidos los principales compradores de esta materia prima a nivel mundial, siendo sus proveedores habituales los países africanos, especialmente en el caso de los miembros de la Unión Europa, ya que el país norteamericano tiene una diversificación de oferentes.

No obstante, para Colombia surge una oportunidad interesante porque puede ser más competitivo que los países africanos y aprovechar los precios internacionales que en los últimos meses han sido altos y permitiría mejorar los ingresos de los productores.

Entre las ventajas que tiene nuestro país es la relativa cercanía con los diferentes puertos de destino, en relación con los países africanos, lo que implica menos días de trayecto para llevar el producto y, por ende, menores costos.

A ello se suma la calidad del grano nacional, que es catalogado por la Organización Internacional del Cacao (ICCO), como fino de sabor y aroma, y que corresponde al 5% de la producción mundial de cacao, lo que abre la posibilidad de recibir una prima extra sobre el precio de bolsa, aunque Colombia también tiene cacao corriente para atender otros mercados.

Adicionalmente, con los TLC se podría poder llegar a Europa y Estados Unidos sin el pago de aranceles, lo que permite tener un precio más competitivo y conquistar dichos mercados.

Sin embargo, así como se tiene el reto de ganar espacio en esos países, lo primero que debe mirarse es la necesidad de incrementar la producción nacional, pues todavía no somos autosuficientes.

Además, se precisa un trabajo grande en el tema de beneficio porque de nada sirve contar con los mejores materiales de siembra, clones de alta productividad, un suelo y clima favorable, y una comercialización prácticamente asegurada, si a la hora del beneficio no se hace de acuerdo con los requerimientos de los compradores para ofrecerles un grano con las características que ellos demandan.

De igual manera, el agricultor debe pensar en darle valor agregado a su cosecha porque precisamente el mayor precio se obtiene en el producto procesado y allí es a donde debe apuntar el productor nacional, con organizaciones de base, empoderamiento de la comunidad, sinergias y alianzas.

También se debe avanzar en el aprovechamiento de oportunidades de negocio, con los diferentes subproductos del cacao como licor, manteca y polvo; participar en eventos internacionales, salir del país pero también traer a potenciales compradores, para saber qué demanda el mercado, cuáles son sus gustos y preferencias en cuanto a sabores y presentaciones y con esto determinar una marca que abra las puertas de industriales o distribuidores de la amplia gama de productos que se pueden generar con una marca país. 

Por eso el llamado es a mirar los tratados de libre comercio como algo que es cercano al agricultor, no se trata de un tema de grandes productores o industriales sino que también afecta a ese pequeño agricultor, que es la característica de los cacaocultores colombianos, pero no se va a poder hacer nada si se actúa de manera individual sino que aquí cobra especial importancia la asociatividad como una forma de ganar en competitividad.

El comercio es algo dinámico pero de lo cual también deben preocuparse los cacaocultores que ya no se deben conformar con sacar su cosecha y venderla al comprador más cercano o habitual, sino que puede llegar a tener un horizonte más amplio, con mejores oportunidades de ingreso y bienestar para él y sus familias y aprovechar el mercado de los sellos y certificaciones, como plataforma para promover su cacao.

Entonces, miremos los acuerdos comerciales desde el punto de vista de los beneficios que nos puede traer, pero también con la dimensión que ello requiere para no crearse falsas expectativas, haciendo un balance de los pros y contras de los tratados.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Degustemos Un Cacao



Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

Infraestructura, un camino por construir

Es una realidad inminente que Colombia está inmersa en un mundo globalizado, no somos una isla en el contexto internacional, y por eso se han firmado tratados de libre comercio con diferentes países y bloques, y el país continúa negociando otros tantos.

Esta situación conlleva unas relaciones comerciales firmes y unas ventajas que se deben aprovechar, tanto para vender como para adquirir bienes y servicios en los que nosotros somos fuertes, así como para traer lo que nos ofrecen países avanzados.

Sin embargo, cuando entramos a mirar cómo estamos preparados para el tema comercial nos encontramos con una enorme talanquera que sale a resurgir en momentos críticos como los que vivió el país con la ola invernal y con el paro de camioneros: la falta de una adecuada infraestructura.

No podemos negar que Colombia ha avanzado mucho en materia de vías, fundamentalmente las primarias, pero siguen siendo insuficientes y pobres para un flujo comercial de gran escala como el que se pretende tener con los acuerdos comerciales, en donde se necesita transportar mercancía hacia y desde los puertos.

La situación se torna más crítica si miramos las vías secundarias y terciarias que corresponden, en su gran mayoría, a las zonas rurales del país, donde se producen los alimentos y las materias primas para la industria nacional y extranjera.

Sin ir muy lejos hay que mirar lo que pasa con el cacao, un producto de economía campesina, que lo producen pequeños productores en fincas de menor tamaño y, en algunos casos, como sustituto de cultivos ilícitos, como programa de gobierno, con el apoyo de organismos internacionales.

Este panorama que debiera decir bastante sobre el interés que debía ponerse en las regiones cacaoteras, contrasta de plano con la realidad que se vive en ella y que afrontan nuestros cacaocultores.

Lo anterior quedó evidenciado con la reciente ola invernal que, prácticamente, destruyó las carreteras de regiones como Córdoba, Boyacá, Valle del Cauca, Santander, y la capital cacaotera de Colombia como es San Vicente de Chucurí, además de otros municipios como Rionegro, Landázuri y El Carmen, por citar solo algunos de esta zona.

Los productores de esta parte del país se quedaron con la cosecha en sus fincas porque no hubo manera de llevarlas a los centros urbanos ya que las vías se acabaron y por allí, escasamente, pasaban motos, pero no había forma de que transitaran carros y menos aun camiones.

La alternativa era un trayecto mucho más largo y engorroso, que hacía más costoso el transporte por razón de los fletes ya que eran varias horas adicionales para sacar el cacao del municipio a la ciudad y con unas carreteras que aunque con espacio para los camiones, tampoco estaban en buen estado.

A ello se sumó el paro camionero que se prolongó por 15 días y que desnudó otra de las grandes falencias en materia de infraestructura de transporte, como es la dependencia de los camiones, cuando el país cuenta con gran cantidad de ríos navegables y vías de ferrocarril que se pueden recuperar para emplear este medio.

El tema se ha puesto sobre el tapete en diversas ocasiones, con el transporte multimodal y la oportunidad de aprovechar la navegación fluvial, por los ríos Cauca, Magdalena, Orinoco y Amazonas, por citar solo algunos casos, y que permitirían una rebaja importante en los costos de transporte, y ganando en competitividad.

Además, aquí sería más difícil el bloqueo de vías para impedir que una mercancía vaya de un puerto a otro, bien sea dentro o fuera del país, pues no olvidemos que algunos de estos ríos se unen con países vecinos a los cuales podríamos abastecer con productos como el cacao colombiano.

Adicionalmente, está el transporte férreo, otra modalidad que se usó mucho en el pasado y que por efectos de la modernidad se fue perdiendo, pero que vale la pena recuperar para emplearlo en el traslado de productos, tal como se hace en muchos países de Europa, Asia y América.

El país cuenta con una gran red ferroviaria, que por efecto del descuido y el desgreño administrativo se perdió y en algunos casos hasta se robaron parte de esa estructura, pero que todavía es posible recuperar para poner a funcionar esa gran locomotora, como diría el presidente Juan Manuel Santos.

De hecho, en Colombia se cuenta con el tren para transportar productos como el carbón y la experiencia es muy positiva porque gracias a la posibilidad de mover varios vagones cargados con el mineral, con una sola locomotora, el ahorro en costos es importante. Algo así se puede hacer con otros productos como los del agro.

Por todo esto es importante analizar el tema de la infraestructura vial y de transporte que tenemos y que debemos mejorar para no rezagarnos de la locomotora de la modernidad y del mundo globalizado.

martes, 1 de febrero de 2011

DEGUSTEMOS UN CACAO


Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

El efecto africano en Colombia

“A veces, hallarse ante una oportunidad es como tener una jirafa delante y sólo verle las rodillas”
Laurie Beth


Lo que pasa en África occidental nos afecta en Colombia. Esta frase que podría sonar bastante extraña por la aparente poca relación que tenemos con ese continente, es algo cierto para el caso de los cacaocultores y de paso para la economía nacional.

Y es que lo que está sucediendo por estos días en Costa de Marfil y en Ghana, se puede constituir en una oportunidad para la cadena cacao – chocolate de Colombia, si logramos seguir avanzando en tener un subsector fuerte, con altas producciones y expansión del área cultivada.

No se puede desconocer que el invierno generalizado que azota a todo el país, también causa daños a la cacaocultura nacional, pero sabemos que es algo pasajero y que como dice el refrán “después de la tempestad viene la calma”.

Mientras tanto, hay que ver que en Costa de Marfil la situación es más delicada porque están llegando incluso a una guerra civil, por razones políticas y esto, naturalmente, va a afectar la producción de cacao de ese país que es el primer productor mundial del grano.

En efecto, la lucha por el poder, por definir quién es el presidente de la república, luego de las elecciones que dejaron un vencedor, quien no fue reconocido por su oponente y actual primer mandatario que se aferra a su cargo, ha desatado una división enorme entre los partidarios de uno y otro.

Una de las consecuencias que ello acarrea es en el campo económico pues se frenan las exportaciones que como en el caso del cacao se trata del primer proveedor mundial y por tanto los precios podrían tender al alza, situación que se ha visto a lo largo de este año que está por acabar y donde las cotizaciones se constituyen en un estímulo para las siembras.

De otro lado, está el caso de Ghana, segundo productor mundial de cacao, y que empezó a obtener petróleo, lo cual puede originar un cambio radical en su esquema económico, pues es claro que cuando una nación se vuelve petrolera, comienza a depender en gran medida de este combustible.

Si vemos lo que ha pasado en países como el nuestro, Colombia, donde las regiones petroleras giran en torno a lo que genere el hidrocarburo, y si consideramos que Ghana no es más desarrollado que nosotros, podemos suponer que podrán comenzar a cambiar sus hábitos de trabajo.

El efecto será el desinterés por la agricultura y en este caso específico por el cacao ya que el petróleo les generará mayores divisas, con menor riesgo y mínimo trabajo, por lo que el grano irá siendo desplazado por el petróleo.

Si tenemos en cuenta que entre Costa de Marfil y Nigeria producen algo más del 51% de la oferta mundial del cacao, cabe preguntarse si no es hora en Colombia de empezar a pensar a futuro, en lograr una producción excedentaria y aprovechar el reacomodo que puede tener el mercado para volvernos protagonistas de primer orden.

Cabe recordar que el cacao colombiano es reconocido por su calidad como fino de sabor y aroma, lo cual corresponde únicamente al 5% de la producción mundial, pero que también se puede participar en el mercado del cacao corriente donde se puede seguir arañando un espacio importante.

Este debe ser un trabajo conjunto de productores, industria y gobierno, dirigidos a un mismo fin: aumentar la producción, con materiales tolerantes a plagas y enfermedades, alto rendimiento y búsqueda de nichos de mercado. La tarea está planteada, ahora hay que hacerla.


lunes, 8 de noviembre de 2010

Degustemos un cacao


Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

El chocolate no es como lo pintan

Al degustar un cacao, tratamos de identificar una serie de características que tiene ese alimento y dependiendo de quién esté haciendo la prueba va a encontrar aspectos diferentes. En el caso de este blog, Degustemos un Cacao, queremos presentar un punto de vista sobre algún tópico relacionado con este sector que cada día cobra mayor importancia en la economía. Esperamos que sea un espacio amplio de discusión y análisis por lo que estaremos atentos a comentarios y sugerencias.

En este primer blog queremos referirnos a un tema que aunque parece recurrente, no le prestamos la debida atención y es el referente a los beneficios que tiene el consumo de cacao para una buena salud.

Contrario a lo que muchas veces nos dicen los médicos, cuando nos empiezan a prohibir algunos alimentos por problemas de salud, entre ellos los chocolates, hay que tener en cuenta que la materia prima de este producto, es decir, el cacao tiene una serie de beneficios cuando se consume de forma moderada, como sucede con cualquier otro.

No se trata, simplemente de tratar de encontrar alguna justificación para comer ese delicioso chocolate que tanto nos apetece, sino de conocer lo que dicen expertos internacionales que han hecho estudios y tienen cómo demostrar que su consumo es saludable.

Por ejemplo, el periódico El Mundo, de España, señala que investigadores holandeses han observado que los hombres que consumen alimentos que llevan cacao tienen mejor salud cardiovascular. Según el estudio, los que incluían en su dieta productos con este ingrediente presentaban a largo plazo cifras más bajas de tensión arterial y una tasa de mortalidad por enfermedad coronaria un 50% menor.

En los últimos años, han sido varios los estudios realizados sobre el efecto del cacao en el sistema circulatorio aunque éstos han sido pequeños, a corto plazo y han utilizado chocolates o cacao que contienen muchos más flavonoides (sustancias presentes en estos alimentos con propiedades antioxidantes) que los productos habituales de venta en mercados.

En estos momentos, en que a nivel mundial se dice que una de las principales causas de muerte está en las enfermedades cardiovasculares y para ello nos sugieren el ejercicio, la dieta y hasta medicamentos, qué mejor que saber que uno de los gustos que nos podemos dar, sin sentir remordimiento, es comer chocolates.

Sin embargo, aquí ya empiezan los peros, pues no se trata del consumo de cualquier chocolate, sino de aquellos que tienen un alto contenido de cacao, que en el mercado colombiano son pocos los que se consiguen, pues el gusto o el paladar del comprador está acostumbrado a un alimento dulce, que resulta de la mezcla de cacao con gran cantidad de azúcar.

Se ha comprobado que cuanto más cacao contiene el chocolate, más beneficiosa para la salud es su ingesta. Dicho de otra forma, cuanto más amargo es su sabor, más nos beneficia. En tal sentido cabe destacar que el chocolate “blanco” no lleva cacao, sino manteca de cacao y el chocolate de mesa tiene pocas cantidades de cacao.

La presencia de flavonoides en el cacao y su acción sobre el óxido nítrico aumentando su actividad pueden ser los mecanismos biológicos que expliquen el efecto positivo sobre el organismo, según argumentan los autores del estudio citado por el diario español.

Aquí nos hemos referido a uno solo de los múltiples beneficios que tiene el cacao para nuestra salud, pues la idea es poder seguir contando las bondades del “alimento de los dioses”, como también se le conoce, en otros aspectos de nuestra vida, pero eso será en una próxima oportunidad. Por ahora ¡Degustemos un cacao!