lunes, 21 de noviembre de 2011

El cierre del año cacaotero


Degustemos un cacao

Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones


Se terminó un nuevo año cacaotero y el balance se puede hacer desde diferentes ópticas y así mismo, afirmar que fue bueno, regular o malo, todo depende de cómo se mire.

Uno de los ítems más importantes es el de la producción donde el resultado fue una caída del 12,03%, al pasar de 40.013 toneladas en 2009/2010 a 35.201 en 2010/2011

En comienzo y mirando de manera fría las cifras se podría decir que el balance fue negativo, en la medida en que hubo un descenso, pero sí se entra a detallar qué pasó, vemos que las cosas son diferentes porque fue un año bastante complicado, fundamentalmente por el tema del clima.

No hay que olvidar que el país debió soportar uno de los fenómenos de La Niña más duros que se han presentando, con un nivel de lluvias que superó los registros históricos y sin espacio para una temporada seca como era tradicional, antes de la llegada de la siguiente época lluviosa.

Esta situación implicó un incremento de la amenaza de plagas y enfermedades en los diferentes cultivos y en casos como el del cacao de la Monilia, que se favorece con condiciones húmedas como las que se registraron, con el consecuente efecto sobre la reducción de la cosecha.

Es por eso que cuando se mira que la caída fue del 12,03% se puede decir que el balance no fue tan negativo porque las pérdidas habrían podido ser mucho más altas. Esto se evitó, gracias a los convenios que la Federación suscribió con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), por medio de los cuales se desarrolló una intensa campaña con los productores de las diferentes zonas productoras para que aprendieran a manejar el problema y aplicaran las recomendaciones de los técnicos.

Estos programas se continúan ejecutando, pero el balance haciendo un corte al cierre del año cacaotero 2010/2011 es satisfactorio en la medida en que se evitó una disminución más fuerte de la producción.

El otro problema que se tuvo fue el de la infraestructura vial por causa de las intensas lluvias que provocaron el colapso de las carreteras por donde debe transportarse la cosecha, ya que en la mayoría de los casos se trata de vías terciarias de municipios alejados que carecen de un adecuado mantenimiento y sufren las mayores consecuencias.

Si bien, entonces, por el lado de la producción los resultados no fueron muy favorables, no sucedió lo mismo con los precios que llegaron a tener un incremento de hasta $500 mil por tonelada, alcanzando niveles de $5,7 millones, que sin embargo no pudieron ser aprovechados por muchos productores debido a la escasez del grano.

Entre un año cacaotero y otro el aumento del precio promedio fue de 6,16%, nivel que se ubica por encima de lo que fue la variación del IPC, lo que significaría una mejora en los ingresos de los productores. No obstante, el valor de la cosecha de 2010/2011 fue inferior en 6,61% respecto a 2009/2010, debido a la menor producción, que como dijimos antes fue de 12,03%, lo que refleja entonces los mejores precios.

La situación de la cacaocultura colombiana contrastó totalmente con lo que pasó en el mercado mundial donde se observó un superávit, entre otras razones, por la alta producción de los países africanos, principalmente Costa de Marfil, Ghana y Nigeria, que responden por la mayor parte de la oferta del grano.

En dichos países se obtuvo cosecha récord que hicieron que el mercado mundial se viera sobreabastecido, teniendo en cuenta que la demanda no creció al mismo ritmo, sino de una forma más lenta.

Las perspectivas del cacao en estos momentos son demasiado inciertas, aunque las previsiones de la Organización Internacional del Cacao (ICCO) son las de un aumento en la producción, ya no será tan grande como este año, pero el consumo también se podría resentir, entre otras razones, por la crisis económica mundial que frena la compra de cacao y la elaboración de los diferentes productos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Colombia en la ruta del cacao (Segunda parte)



Tal como lo señalábamos en nuestro blog anterior, seguimos con el tema de la ruta del cacao en Colombia. En esta oportunidad para referirnos a la más reciente visita que realizó a nuestro país el chef y experto chocolatero José Ramón Castillo, para participar en el primer salón del chocolate.

Allí este amante del tema del cacao hizo un rápido recorrido por la historia del cacao y el chocolate en el mundo y mostró cómo en su país, México, existe una enorme preocupación por la pérdida de una hectárea o una hectárea y media diaria de este cultivo, a causa de la Monilia.

La alerta la hizo para que en Colombia no pase lo mismo y se tomen medidas que permitan controlar plagas y enfermedades que puedan dar al traste con los esfuerzos que se vienen realizando para posicionar el cacao nacional en diferentes escenarios mundiales.

En este sentido, cabe resaltar el trabajo mancomunado que en el país viene realizando Fedecacao con el gobierno, tanto el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), entidades con las cuales se han suscrito sendos convenios para tratar de realizar controles sanitarios que impidan el ataque de plagas y enfermedades.

De hecho, también Castillo señaló la necesidad del apoyo que debe dar el gobierno para que el cacao tome el impulso requerido y pueda ser identificado en los mercados mundiales como un producto fino y de aroma.

Una vez más hay que reconocer que en este sentido también se cuenta con el respaldo del Ejecutivo que declaró al sector de cacao-chocolate como de talla mundial en el programa de Transformación Productiva Ola Agro y por tanto lo va a impulsar en diversos escenarios.

Sin embargo, es importante que los cacaocultores nacionales se preparen más y tengan un producto de mejor calidad, lo cual implica un adecuado beneficio y en lo posible le den algún tipo de valor agregado porque ello le permite tener unos ingresos más altos.

También el experto mexicano se refirió a las coberturas nacionales y fue crítico en el sentido que si bien Colombia tiene un buen cacao, el mismo no se logra percibir por la cantidad excesiva de azúcar que se añade, “se debe aumentar los porcentajes de cacao para que tenga un sabor más coherente porque el chocolate que comen ustedes es bastante dulce y cuando los chefs vamos a preparar un postre debemos agregarle azúcar entonces se hace empalagoso. Si queremos probar en nuestro paladar el verdadero sabor del cacao colombiano hay que bajarle la cantidad de azúcar”, advirtió.

Esto se constituye en otro llamado importante, esta vez para la industria, que se debe preocupar más por valorar el cacao de nuestros agricultores y añadirlo como ya lo están haciendo algunos, en mayores proporciones, las cuales deben estar identificadas desde el empaque mismo, para que el consumidor sepa qué cantidad de cacao tiene lo que va a adquirir.

Como lo sentenció el mismo José Ramón Castillo “hay que darle mayor atención al productor porque sin cacao no existe la industria”. Además, consideró que el cacao colombiano puede llegar a ser tan importante como el café, porque cuenta con las características para ello, lo importante es contar con el apoyo necesario y ese es un trabajo que se construye de la mano del gobierno y el sector privado.

La tarea está planteada, hay que hacerla.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Colombia en la ruta del cacao (Primera parte)

Degustemos un cacao

Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

Colombia en la ruta del cacao (Primera parte)

La reciente emisión de La Ruta del Cacao Colombia en el canal de televisión El Gourmet, por parte del chocolatero mexicano José Ramón Castillo, permitió conocer un poco más sobre nuestro cacao, sus preparaciones, las regiones, y en fin una cantidad importante de aspectos que están ahí pero que muchas veces no le prestamos la debida atención.

El cacao en Colombia tiene ya una larga tradición y aunque el país continúa siendo cafetero, no podemos desconocer el gusto que hay por una taza caliente de chocolate en la mañana o en una tarde fría; así como de la bombonería elaborada a partir de esta materia prima, para obsequiar en cualquier ocasión.

Por eso, el Gobierno le está apostando al cultivo del cacao como una alternativa rentable para los productores rurales y para la generación de divisas al país, pues ha sido catalogado como un producto de talla mundial, dentro del programa de transformación productiva.

Así mismo, cabe recordar que este producto también ha contado con el apoyo de gobiernos como el de Estados Unidos, que ve allí una alternativa para la sustitución de cultivos ilícitos y una forma de bienestar y tranquilidad para los pobladores del campo.

También algunos países europeos encuentran en el cacao colombiano una materia prima importante para la elaboración de productos como los de confitería fina y por eso han visitado diferentes regiones productoras en búsqueda de ese preciado grano.

El mismo, José Ramón Castillo lo dijo, “Colombia tiene todo para ser una potencia cacaotera de aquí en unos cinco años: producen, consumen todo lo que producen, todavía exportan y están empezando a tener más hectáreas de campos de cacao, están perfectos en la mejor forma para poder generar más cacao y si se incentiva y se le enseña al colombiano los beneficios de consumo del cacao mucho mejor, teniendo en cuenta que la cobertura y el grano es muy buena”.

Además hizo una sugerencia: que consuman más el chocolate. “Ustedes lo beben, pero no como debieran. Entro a un restaurante y no hay una taza de chocolate caliente en su carta. No he visto ninguna en la Zona G, ni en el Parque de la 93. Hay que incentivar ese chocolate. Otra sugerencia sería promover que en las pastelerías se usen el cacao y las coberturas nacionales. Hay que creer en ese proyecto para darle al cacao la fuerza que le han dado al café”.

Este tipo de comentarios son los que deben hacernos pensar, porque es increíble que sea un extranjero quien nos sugiera el camino a seguir para posicionar nuestro cacao y valorarlo como debe ser ya que los colombianos no somos concientes de lo que tenemos y que podemos explotar.

Por eso el llamado es a unir fuerzas, porque la tarea no puede ser de un grupo aislado, sino que gobierno, productores, industria, restaurantes, chefs y demás personas que de una u otra manera tienen algún vínculo con el cacao, debemos trabajar para que este producto que tanto gusta y que tiene enormes beneficios, tenga el lugar que se merece en la mesa de los colombianos.

Es hora de explorar nuestra propia ruta del cacao, esa que ya nos empezó a señalar José Ramón Castillo y que debemos profundizar para que más personas, del país y del extranjero, conozcan las riquezas que tiene el cacao nacional, lo que hacen los productores y sus familias, como sembradores de paz con ese grano, hasta llegar a esos chefs que lo convierten en las delicias que consumimos, pasando naturalmente por la industria que se encarga de procesar la materia prima.

El camino ya empezó a forjarse, no nos podemos quedar a la mitad, hay que concluirlo pero con esfuerzo y dedicación, elementos que naturalmente nos proporciona una buena taza de chocolate o una barra de chocolatín, entre otros.

El tema da para mucho más y por eso en nuestro próximo blog continuaremos abordándolo.

miércoles, 15 de junio de 2011

DEGUSTEMOS UN CACAO


Degustemos un cacao

Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

Lecciones del invierno

La ola invernal del segundo semestre de 2010 y el primero de 2011 deja enormes pérdidas a los diferentes sectores de la producción y sin techo a miles de familias colombianas, lo cual es un hecho que lamentamos y frente a quienes nos solidarizamos.

Sin embargo, de los grandes males también deben quedar lecciones para que hechos tan dolorosos como los que hemos visto no se vuelvan a repetir o por lo menos los efectos no sean tan devastadores como los actuales.

Entre los hechos que destacamos es que la naturaleza trata de recuperar lo que el hombre le arrebata. Una de las razones por las cuales se presentaron las inundaciones fue precisamente porque el ser humano en su afán por tener más tierra le fue quitando terreno a los espacios de agua que ahora se están recuperando.

Ligado a lo anterior está el tema de la infraestructura, visto desde varios puntos de vista; por un lado se encuentra el de la falta de dragas para tener bajo control las fuentes de agua y así evitar los desbordamientos que se han visto. Si los gobiernos que han pasado se hubieran preocupado por dragar los ríos y quebradas en su momento, muy seguramente la historia sería otra.

De igual manera la falta de un adecuado control a los jarillones para saber en qué estado se encontraban y cómo fueron construidos ocasionó que llegado el momento no aguantaran el impulso de las aguas y se rompieran, provocando las inundaciones; de allí otra lección a tener en cuenta.

Siguiendo con el tema de infraestructura está el de las vías que por culpa de las intensas lluvias colapsaron y dejaron incomunicados varios departamentos del país. En momentos en que Colombia habla de tratados de libre comercio y de poder exportar nuestros productos a esos nuevos mercados, hay que mirar cómo están las carreteras y las dificultades que tienen para poder llevar la mercancía a los puertos.

Este invierno permitió conocer el estado real de nuestra red de carreteras y ver que si no se hace algo con urgencia pero con soluciones de fondo, de nada van a servir los acuerdos comerciales porque con unos aguaceros fuertes, la producción se va a quedar en sus sitios de origen.

Aquí también es importante pensar en otros sistemas de transporte, diferente al de transporte terrestre, retomar temas como la navegabilidad para aprovechar los diferentes ríos que tiene el país, o el ferrocarril para recuperar las vías que existen y modernizar este medio que permitiría ahorros importantes y una mayor movilización de carga.

En este mismo escenario de infraestructura no podemos olvidar lo sucedido con varios puentes que también fueron arrasados por las corrientes, habría que pensar cómo se deben diseñar estas estructuras para que a futuro no sufran los rigores de las fuertes lluvias.

Adicionalmente está el tema del almacenamiento porque tampoco allí se cuenta con un adecuado sistema que permita sobrellevar temporadas prolongadas de fenómenos como el actual sin que se afecten la economía del país y en general el bolsillo de los colombianos.

Otro tópico a considerar es el sanitario ya que diferentes cultivos se ven afectados por la presencia de plagas y enfermedades que se incrementan y se favorecen con las lluvias, tal como sucede actualmente en el cacao con la Monilia.

Los productores deben ser más receptivos y seguir las recomendaciones de los técnicos para prepararse a eventos climáticos como el actual y así reducir las pérdidas y enfrentar de mejor manera las inclemencias del tiempo.

Estas son solo algunas lecciones que deja esta ola invernal, quizás hay más que usted conoce, lo importante es aprenderlas y ponerlas en práctica.

martes, 14 de junio de 2011

Comenzó La Ruta del Cacao Colombia en el canal El Gourmet

El uso del cacao y el chocolate en la cocina colombiana, así como su cultivo y los beneficios al consumirlo serán algunos de los temas que abordará el chocolatero mexicano José Ramón Castillo en la Ruta del Cacao Colombia que comenzó a emitirse en el canal El Gourmet.

Se trata de una serie de siete capítulos que serán emitidos todos los miércoles a las 8:00 de la noche, con repetición los viernes (10:30 de la noche) y sábados (9:00 de la noche) por ese canal internacional, en donde se resume el recorrido de 23 días que realizó el chocolatero mexicano por suelo colombiano.

“Empecé grabando la Ruta del Cacao en México, en mayo de 2010. Fue un proyecto muy ambicioso por parte de El Gourmet que tuvo tal éxito que a los seis meses, en diciembre, se grabó la Ruta del Cacao Ecuador. Este año se empezó a grabar la Ruta del Cacao Colombia. Tenía mucho gusto de hacerlo y sentí gran responsabilidad como extranjero de mostrar un buena cara del país, verán una Colombia, linda, feliz, limpia, que es súper segura y que tiene gran potencial en todo lo que es la producción”, afirmó José Ramón.

En los programas, grabados con el apoyo de Proexport Colombia, se podrá apreciar toda la utilización que tiene el cacao nacional en la cocina, así como el cambio de cultivos ilícitos por ese producto y se verán historias positivas.

“Quiero mucho al país y le tengo mucho respeto a Colombia, quiero enseñarles esa parte que tiene Colombia dentro del cacao porque es una oportunidad única porque tienen todo para ser una potencia cacaotera de aquí en unos cinco años: producen, consumen todo lo que producen, todavía exportan y están empezando a tener más hectáreas de campos de cacao, están perfectos en la mejor forma para poder generar más cacao y si se incentiva y se le enseña al colombiano los beneficios de consumo del cacao mucho mejor, teniendo en cuenta que la cobertura y el grano es muy buena”, afirmó el mexicano.

El chocolate tiene muchos beneficios, no es un detonante de dolor es un antioxidante por excelencia, un potencializador de energía, hace que la gente se sienta bien, baja los niveles de colesterol y según José Ramón es de gran ayuda “consumir coberturas con alto concentrado de cacao en la mañanas”.

Los televidentes podrán ver el recorrido por Bogotá, Pereira, Bucaramanga, San Vicente de Chucurí, Medellín, Barichara y Cartagena. El programa tiene  musicalización 100% colombiana y se mostrará el gran potencial gastronómico que tiene el país con el cacao.

“Se están haciendo muy bien las cosas, con fermentaciones perfectas, coberturas propias muy bien hechas, demostrando esa cultura de hacer bien las cosas, de los colombianos”, destacó José Ramón.

En la elaboración del programa participaron productores, clonadores e injertadores nacionales, entre otros, que darán a conocer el amor por chocolate y toda la utilización que tiene Colombia del cacao en la cocina. “Beber chocolate que es algo que yo no conocía”, contó José Ramón.

viernes, 13 de mayo de 2011

Degustemos Un Cacao

Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

La oportunidad con los TLC

Una vez más Colombia tiene entre los temas de interés, desde el punto de vista económico, los tratados de libre comercio (TLC), tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea.

En el primer caso porque parece que empieza a destrabarse el proceso para que pase a discusión en el congreso estadounidense y hasta se mira con optimismo la posibilidad de que sea aprobado este mismo año, lo cual es algo que el país espera hace bastante tiempo, después de muchas dilaciones por parte del Ejecutivo del país norteamericano.

Entre tanto, con Europa las cosas parecen marchar un poco mejor porque ya se firmó en abril pasado y entrará en vigor a mediados del 2012 luego de haber pasado su fase de verificación jurídica y ser rubricado por ambas partes.

Ahora lo que sigue es completar la traducción del texto a las 23 lenguas oficiales de la Unión, deberá firmarse y, además, recibir el visto bueno del Parlamento Europeo y el Congreso colombiano antes de que pueda aplicarse, aunque existe confianza en que esto se dará sin mayores contratiempos, según lo que ha dicho el Gobierno Nacional.

Estos acuerdos comerciales abrirán grandes posibilidades a los productos colombianos, tanto del sector agropecuario como de otros renglones de la producción, aunque también implica retos como el de la modernización para ser competitivos.

Entre los productos con grandes expectativas está el cacao que tiene, precisamente, en Europa y Estados Unidos los principales compradores de esta materia prima a nivel mundial, siendo sus proveedores habituales los países africanos, especialmente en el caso de los miembros de la Unión Europa, ya que el país norteamericano tiene una diversificación de oferentes.

No obstante, para Colombia surge una oportunidad interesante porque puede ser más competitivo que los países africanos y aprovechar los precios internacionales que en los últimos meses han sido altos y permitiría mejorar los ingresos de los productores.

Entre las ventajas que tiene nuestro país es la relativa cercanía con los diferentes puertos de destino, en relación con los países africanos, lo que implica menos días de trayecto para llevar el producto y, por ende, menores costos.

A ello se suma la calidad del grano nacional, que es catalogado por la Organización Internacional del Cacao (ICCO), como fino de sabor y aroma, y que corresponde al 5% de la producción mundial de cacao, lo que abre la posibilidad de recibir una prima extra sobre el precio de bolsa, aunque Colombia también tiene cacao corriente para atender otros mercados.

Adicionalmente, con los TLC se podría poder llegar a Europa y Estados Unidos sin el pago de aranceles, lo que permite tener un precio más competitivo y conquistar dichos mercados.

Sin embargo, así como se tiene el reto de ganar espacio en esos países, lo primero que debe mirarse es la necesidad de incrementar la producción nacional, pues todavía no somos autosuficientes.

Además, se precisa un trabajo grande en el tema de beneficio porque de nada sirve contar con los mejores materiales de siembra, clones de alta productividad, un suelo y clima favorable, y una comercialización prácticamente asegurada, si a la hora del beneficio no se hace de acuerdo con los requerimientos de los compradores para ofrecerles un grano con las características que ellos demandan.

De igual manera, el agricultor debe pensar en darle valor agregado a su cosecha porque precisamente el mayor precio se obtiene en el producto procesado y allí es a donde debe apuntar el productor nacional, con organizaciones de base, empoderamiento de la comunidad, sinergias y alianzas.

También se debe avanzar en el aprovechamiento de oportunidades de negocio, con los diferentes subproductos del cacao como licor, manteca y polvo; participar en eventos internacionales, salir del país pero también traer a potenciales compradores, para saber qué demanda el mercado, cuáles son sus gustos y preferencias en cuanto a sabores y presentaciones y con esto determinar una marca que abra las puertas de industriales o distribuidores de la amplia gama de productos que se pueden generar con una marca país. 

Por eso el llamado es a mirar los tratados de libre comercio como algo que es cercano al agricultor, no se trata de un tema de grandes productores o industriales sino que también afecta a ese pequeño agricultor, que es la característica de los cacaocultores colombianos, pero no se va a poder hacer nada si se actúa de manera individual sino que aquí cobra especial importancia la asociatividad como una forma de ganar en competitividad.

El comercio es algo dinámico pero de lo cual también deben preocuparse los cacaocultores que ya no se deben conformar con sacar su cosecha y venderla al comprador más cercano o habitual, sino que puede llegar a tener un horizonte más amplio, con mejores oportunidades de ingreso y bienestar para él y sus familias y aprovechar el mercado de los sellos y certificaciones, como plataforma para promover su cacao.

Entonces, miremos los acuerdos comerciales desde el punto de vista de los beneficios que nos puede traer, pero también con la dimensión que ello requiere para no crearse falsas expectativas, haciendo un balance de los pros y contras de los tratados.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Degustemos Un Cacao



Por Edgar Aldana Rosillo
Asesor de comunicaciones

Infraestructura, un camino por construir

Es una realidad inminente que Colombia está inmersa en un mundo globalizado, no somos una isla en el contexto internacional, y por eso se han firmado tratados de libre comercio con diferentes países y bloques, y el país continúa negociando otros tantos.

Esta situación conlleva unas relaciones comerciales firmes y unas ventajas que se deben aprovechar, tanto para vender como para adquirir bienes y servicios en los que nosotros somos fuertes, así como para traer lo que nos ofrecen países avanzados.

Sin embargo, cuando entramos a mirar cómo estamos preparados para el tema comercial nos encontramos con una enorme talanquera que sale a resurgir en momentos críticos como los que vivió el país con la ola invernal y con el paro de camioneros: la falta de una adecuada infraestructura.

No podemos negar que Colombia ha avanzado mucho en materia de vías, fundamentalmente las primarias, pero siguen siendo insuficientes y pobres para un flujo comercial de gran escala como el que se pretende tener con los acuerdos comerciales, en donde se necesita transportar mercancía hacia y desde los puertos.

La situación se torna más crítica si miramos las vías secundarias y terciarias que corresponden, en su gran mayoría, a las zonas rurales del país, donde se producen los alimentos y las materias primas para la industria nacional y extranjera.

Sin ir muy lejos hay que mirar lo que pasa con el cacao, un producto de economía campesina, que lo producen pequeños productores en fincas de menor tamaño y, en algunos casos, como sustituto de cultivos ilícitos, como programa de gobierno, con el apoyo de organismos internacionales.

Este panorama que debiera decir bastante sobre el interés que debía ponerse en las regiones cacaoteras, contrasta de plano con la realidad que se vive en ella y que afrontan nuestros cacaocultores.

Lo anterior quedó evidenciado con la reciente ola invernal que, prácticamente, destruyó las carreteras de regiones como Córdoba, Boyacá, Valle del Cauca, Santander, y la capital cacaotera de Colombia como es San Vicente de Chucurí, además de otros municipios como Rionegro, Landázuri y El Carmen, por citar solo algunos de esta zona.

Los productores de esta parte del país se quedaron con la cosecha en sus fincas porque no hubo manera de llevarlas a los centros urbanos ya que las vías se acabaron y por allí, escasamente, pasaban motos, pero no había forma de que transitaran carros y menos aun camiones.

La alternativa era un trayecto mucho más largo y engorroso, que hacía más costoso el transporte por razón de los fletes ya que eran varias horas adicionales para sacar el cacao del municipio a la ciudad y con unas carreteras que aunque con espacio para los camiones, tampoco estaban en buen estado.

A ello se sumó el paro camionero que se prolongó por 15 días y que desnudó otra de las grandes falencias en materia de infraestructura de transporte, como es la dependencia de los camiones, cuando el país cuenta con gran cantidad de ríos navegables y vías de ferrocarril que se pueden recuperar para emplear este medio.

El tema se ha puesto sobre el tapete en diversas ocasiones, con el transporte multimodal y la oportunidad de aprovechar la navegación fluvial, por los ríos Cauca, Magdalena, Orinoco y Amazonas, por citar solo algunos casos, y que permitirían una rebaja importante en los costos de transporte, y ganando en competitividad.

Además, aquí sería más difícil el bloqueo de vías para impedir que una mercancía vaya de un puerto a otro, bien sea dentro o fuera del país, pues no olvidemos que algunos de estos ríos se unen con países vecinos a los cuales podríamos abastecer con productos como el cacao colombiano.

Adicionalmente, está el transporte férreo, otra modalidad que se usó mucho en el pasado y que por efectos de la modernidad se fue perdiendo, pero que vale la pena recuperar para emplearlo en el traslado de productos, tal como se hace en muchos países de Europa, Asia y América.

El país cuenta con una gran red ferroviaria, que por efecto del descuido y el desgreño administrativo se perdió y en algunos casos hasta se robaron parte de esa estructura, pero que todavía es posible recuperar para poner a funcionar esa gran locomotora, como diría el presidente Juan Manuel Santos.

De hecho, en Colombia se cuenta con el tren para transportar productos como el carbón y la experiencia es muy positiva porque gracias a la posibilidad de mover varios vagones cargados con el mineral, con una sola locomotora, el ahorro en costos es importante. Algo así se puede hacer con otros productos como los del agro.

Por todo esto es importante analizar el tema de la infraestructura vial y de transporte que tenemos y que debemos mejorar para no rezagarnos de la locomotora de la modernidad y del mundo globalizado.